jueves, 12 de julio de 2012

Luminosidad impoluta



La belleza es una expresión de la naturaleza, pero que en sí recae en la observación humana, subjetiva, impoluta y sugestiva. La sugestión del Ser, por describir y referir a algo que llama la atención, pero sólo la atención es humana. Esa atención solo captada por mentes y espíritus abiertos, que logran una confrontación con el alma. Debido a esto, el alma denosta a un ser superior, pero que es impío e impuro por infundir miedo y sugestión a los seres mundanos que navegan por los mares oscuros, con ciertos ribetes artísticos. Estos seres puros, pese a los malos acometidos por entes superiores, no temen a nada, salvo a ellos mismos, debido a que la 1/5 parte de sus vidas, se dedican a sentir, pero no lo logran cuando salen al mundo que custodian hechiceros lúgubres. Pero pueden ser superados con un soplido, pero un soplido del alma, que no anima a liberar esa energía, cósmica y ampulosa, que puede dominar el mundo o autodestruirse si no se saca. Debido a esto, en mi mente navegan todo tipo de octopusis que me obligan a emparchar mi cerebro con gomaeva, para no tener problemas con los árboles monocotiledóneos, que suelen desprender infinidades de ojos de Buey. El argumento de esto es que los pollos no piden permiso para trepar a estos árboles y estos se enojan con todos los seres vivos. Igualmente, no puedo discernir entre los pollos de los árboles y los pollos de abanicos. Los octopusis me bloquean el poder de la dualidad y ambigüedad. Como en otras dimensiones lo ambiguo es etéreo y espasmódico, quebrando toda fortaleza mental. Pero si tengo la sabiduría de los seres elementales, mi oscuridad terminará brillando y podré manipular la energía. El truco de persignarse es una combinación de factores fastuosos y adyacentes, cuya retórica anarquista no conmueve, ni siquiera se cree que sea verdad. Es culpa de la ventana dimensional, abierta, que trae un frío inusitado para cualquier corintio. Pero los crew necesitan avivar la llama fogonera y si los cancerberos no tapan los agujeros prístinos, el universo no dudará en colapsar sin objeción de los mártires craquelados, cultores del dadaísmo esporádico y controversial, pero que marea en un antes y después para las neuronas despintadas. Y sueño con estrellas rojas de volúmenes jamás vislumbrados por las masas fungiformes. Ahí, el tiempo se detiene y mi reloj germinal se expande, y logro ver a esa mujer cuya belleza obnubila, incluso a los demás animales y a las plantas. Es lo único que vi en la naturaleza, que todo el reino de los seres vivos y de todo el Universo que coinciden en su belleza, al punto que duele tocarla, debido a que su delicadeza y pureza. Esa pureza que solo se logra cuando se viven muchas vidas, en diferentes planos de existencia, cuidándose de la contaminación del alma humana y selenita. Esto obliga a replantear si se puede caminar sobre cardúmenes de aminoácidos, sin fallarle al cenáculo de Oblivión.
Puede que este camine sobrevuele la negación y el absurdo, pero retoma la vida pletórica.  


(ahora que lo leyeron tal cual está, el desafío es poner las comas y puntos donde quieran)

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