viernes, 23 de noviembre de 2012

Melancólica histéresis de un viajante cuántico

A decir verdad, la experiencia comparativa surge de cuantiosos ejemplos de verdad sin uso. Su uso no revierte el bienestar animal y crea compilados de risas y lamentos paganos. Esta histéresis se emplea desde los comienzos de la manufacturación espiral derecha y ciclotímica, perdiendo así las normas esgrimidas en letanías superflúas universales. Con ciertos temores, se ubican últimos en la tabla de promedios del descenso a la fosa de los nenúfares, donde fuerzas oscuras se apegan al estridente estilo de vida vitivinícola de los hemisferios centrales de Galilea.
Unilateralmente los continuos cambios  que surgen de los embates periódicos de la halterofilia y la esquemática marxista, reflejan las mixturas de colores que surgen de empalizadas neuronales y revierten sistemas licantrópicos hasta su malestar amoroso y son vertidos con honor a la fuente de la concordancia intestina, que se encuentra en cualquier comercio intelectualoide. Ergo, una exofiliación de sulfuro que sumeregen en vastos y animosos compendios de amplitud lexical, que rubrican anteras y pistilos en velocímetros sin aguja.
Todo proviene desde una cadencia latinfundia, de mayor pandemia, donde su archivo puede recibir 8 megabytes gitanos, que navegan en el mar de Eritrea, en los témpanos azules. A su vez, se ven afectados por un tortuoso y espinado ardor de las sienes, que producen que los gobiernos reinen en la mediocracia estéril, hostil y poco garantizada, sin reunir suficientes elementos para reaccionar la astucia de los maya en camisón ¿qué puede hacer un maya melancólico que se olvidó de la astucia en camisón? Reorganizar sus razones concientes para olvidar el letargo.

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