sábado, 16 de marzo de 2013

Como Atlas liberado de su peso universal

Como una lombriz en un bidet, mirando hacia arriba en el fin septentrional del Universo, esperando que mi destino no este ligado a los encausamientos de los fomentos épicos de un componente sostenedor, para así no cargar con el peso de mis apremiantes pensamientos pensamientos como si fuera Atlas. Aún así, debo luchar contra las várices del inconciente y no acometer efusivos aspavientos, ergonómicas posaderas que presumen atesorar los musgos solapados por el viento sur de la letanía. No es un espacio ventricular en cuyos resquicios húmedos abundan las salutaciones onomásticas (hipócritas) de las sublimaciones daltónicas a cuenta de que mis grises no son los mismos que para ella y sin embargo su corazón abrumado es el ejambre de amor para un comienzo concordante con la vida, aún después de los temporales del desamor.
Todo esto sobrar para mi empatía a cuenta gotas y los primores primaverales infinitos, para no tener la carga de Atlas en mis hombros.