sábado, 21 de septiembre de 2013

Distinción distintiva de la (in)visibilidad

Mi intención de ser invisible es como un desafío épico, porque si bien quiero ser como un Ser invisible, casi como un dios que pasa desapercibido, mi humanidad es mayor y termino siendo como un faro cósmico para que me vean como un ser casi luminoso pero penumbroso. Soy el pelado entre los seres peludos, soy el enano entre gigantes, soy el mal vestido entre los vestidos formalmente, soy el asterisco del teclado, soy el de campera amarilla en el colectivo invernal donde todos usan ropa oscura de la infelicidad matinal del equinoccio vital, donde el dolor es el alimento que nadie quiere pero que todos comen porque desean la vegetabilidad neuronal para no sentir el color y no ser mágicamente estrenduosos.
Mi visibilidad es mi habilidad no natural para resurgir del invierno cósmico y universal que replica el color para sentir la vida pese a que haya dolor y todo sea gris. 

Solamente mi color amarillo es el que distingue la saciedad feliz del amargor triste.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Iluminado por la tosudez lumínica

La lámpara de mi mono, es como un señuelo pescador que busca el pez menos angelical del mar, pero aún no se sabe si es de mar, río o eléctrico. Lo que se puede sospechar, es la falsedad con que se lo puede encontrar chisporroteando como un gen latino que jacta de bailar salsa sin ritmo acústico, una sensación tan banal que desprograma la fastuoso ingeniería de mi cosecha tardía de vinos incendiarios. Un telegrama cortado por la suspensión de partículas fétidas que me operan las gargantas del epicentro de mi cuello neural. Es fascinante saberlo porque requiero pocas baterías AA para cargar el dolor de repuntar la sencillez de mezclarme con otra alma para interactuar como si jugara al Póker sin diamantes, porque han sido vendidos para saldar deudas de cosmopolitas seres neutrales y no poder diagramar la sintaxis ríspida, un ecológico y latente suspenso de ansiados periodistas que poseen cámaras neutrales, sin flash y con una lente que capta hasta el occipital y arcáico sentido de la desnudez con sentido dramático, el espeluznante ciclo de una retórica ecléctica, el hornamentar la falsedad como un señalador sin libro donde marcar la hoja releída y borroneada.
Es un estilo más apremiante pero el negocio de la neglicencia por necesad es un recurso tan amplio que se puede ser honrado a la hora de mentir verdaderamente.



domingo, 8 de septiembre de 2013

Ex nihilo nihil fit

Indisciplina de panal, en un ejambre amoroso como un silencioso orgasmo cuyo destino son los ojos de una Diosa desprevenida, una Diosa que no suele atender a ninguno de sus dones pero que si es reconfortada con un ramo de flores náuticas, se abre al enamorado / galante que desea sus dones. Sus espamos son las contracciones del Universo, haciendo que un desprendimiento de oxitocina para que sus futuras generaciones sean el reacondicionamiento inmaterial humano eterno aplica un suspenso, inundado de una hormona minúscula que implica la saturación gestáltica como un agotamiento neuronal, casi catastrófico o casi milagroso, en un empero que subyace la somnoliencia prometida adonde el silencio no es más que el estado material de un sigilo sexual.



lunes, 2 de septiembre de 2013

Prólogo de un martirio cósmico


Rebasados en forma empírica, el pragmatismo lineal, es como una compendio de ideas subyacentes que adquieren recomendaciones laborales cósmicas que escriben un diagnóstico psicomotor que reside un saber adelantado en mi tiempo de aceleración termoconductual, que expresa en un santiamen de un desuso bastardeado por la fuerza aglutinada en un dolor premenstrual cósmico, que podría expresar como en una expansión consustancial que aflora como un detonante para la actuación dolosa, embriagándose como un borracho lacerante que naufraga en un despecho noctilucente, abrigando el perdón figurativo que sostiene la marginación en un vaso de tequila, que desdeña la pinza del corazón en un acto ilocutorio para la canonización gestáltica y desvariado como una justificación despeinada, para que sortear la motivación sea un despintado carro de la victoria que asciende por el mar de la frustación.
Un exisitimo destilante para que las formas más aptas demuestren querencia al definido motor del absurdo locuaz.