domingo, 30 de marzo de 2014

Espera surrealista de la foto-vida instantánea


Como la idealización perfecta de una foto instantánea de una vida instantánea y etílica, donde la novedad  es vieja y la vejez es cultural, aunque edípica como sustentación de una vida azarosa y de un encolumnamiento radical, donde una conducción premium de una vida outlet es como un restaurant sin postre y sin café, donde el negocio es la nada misma en el camino del piquete espiritual, una profunda exigencia prudente para así extrapolar el método culposo y graficar recuerdos arenosos, como una vocación tan austera que ni siquiera se sueña para no usar demasiado el cerebro primitivo, que no emplea palabras y es el verso número cinco de "Algunas Bestias" de Pablo Neruda y así, la sala de espera de la vida no tiene fotos de la espera de un solsticio tardío, como si por un puente derruído extremara sus pasos, para escindir la cualidad dispensaria aforística y del perdurar del sobrenombre como un evento inherte y aparente.


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