sábado, 5 de julio de 2014

Desprevenidamente existencial

La parafernalia de enrostrar la misticidad implícita del pavor oriundo de una negación autista, como el vaciamiento endémico de un suspenso no indulgente que repercute como el etéreo marxismo no covencial y salvaguarda la identificación de la redención del dogma no convaleciente por un sismo de magnitud viril, posiblemente como causa natural del paroxismo neutral del poder de la salinización del alma. Aún así es posible que el resquemor batido de la sensiblería cursi sea la creciente remasterización del Ser porque puede que abarque la conductividad maliciosa y rememore la cualidad menos confusa que es la moralidad desvariada. Aún así, la felicidad de maniatar los voltajes del dolor es inmensa siempre y cuando la visión no sea apagada por la falta de luz inmortal que se ejecuta en base a la denodada acción del incierto y drástico ladino que sufre cuando viaja como un inmoral polizón, porque reniega de la exactitud del sigilo al cabo de unos meses de situaciones andróginas y puede que llegue a lamer la suela del zapato despuntado y así, lograr la fermentación diagonal del designio de los prudentes y aligerados maestros de ceremonias que no mostrarán sus mejores formas para disfrazar los momentos menos angustiosos del reino vegetal anacrónico. Un anagrama valvular de la retención de su propio existencialismo.