martes, 23 de junio de 2015

Abismal ira póstuma

Oscuridad inerte, desprovista de talento próximo, requiere el enojo enigmática para la pragmaticidad que enaltece la liviandad de respirar aire viciado de furiosos rayos que afloran como bastiones de la ira para enorgullecer el ego y explicar la sinuosidad con el que se mueve la mente cuando el déficit está en su mayor esplendor, desplegando todas sus alas distractorias, que maravillan al menos alegre y sufren como el equinoccio cuando se va, proyectando así la sombra menos deseada: la del olvido. 
No obstante, al resurgir puede sentir que la irreverencia es el mal que surca la media cabeza del sentido desleal, ajustando así a la implícita marca del agua medida para el desprolijo latir de un engendro portable que admira la sequedad abismal y reteniedo toda la relatividad conjunta para surtir poco efecto luego de prestar la condición de santificar lo insantificable, prejuzgando toda apreciación que requiera la mentira real.


No hay comentarios:

Publicar un comentario