martes, 27 de octubre de 2015

Mutualismo endiosado

La impericia del control real, como un extinto destino de un ramal ferroviario desactivado, sobrepone
a la indecisión de presionar la responsabilidad de simplificar cómodamente en un sillón irradiante de falsedades complicadas de anestesiar sin ser adultamente imperioso, puesto que el crepar formalmente extiende la disfonía y evita la voz inherte para la soledad contigua, arrasadora y perfecta, como la sombra impaciente cuya inhercia es la amortiguación reposante para rejuvenecer la perfección exigente, cuya onda es un enlace limitado y atiende como un gallego de bar, no muy ligado a la caricia, es la resolución salina de momento, cuyo resultado es la interacción debidamente amargada.


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